En la homilía del último día del Encuentro Nacional de Pastoral, exhortó a volver al “primer amor”
Cuautitlán Izcalli, Estado de México, miércoles 21 de mayo de 2026 (Red Católica).– En la homilía pronunciada durante la Eucaristía del último día del II Encuentro Nacional de Pastoral, Mons. Rutilio Felipe Pozos Lorenzini, obispo de Ciudad Obregón, segundo vocal de la Conferencia del Episcopado Mexicano y coordinador de los Secretarios Ejecutivos de las Comisiones Episcopales, llamó a renovar la cultura vocacional desde un encuentro vivo con Jesucristo y una apertura constante a la acción del Espíritu Santo.
“La cultura vocacional no nace de estrategias”
Durante su reflexión, Mons. Pozos subrayó que la promoción vocacional no puede reducirse a técnicas o estrategias pastorales, sino que surge del deseo mismo de Cristo de llamar a cada persona a la santidad y al servicio.
“El Espíritu Santo impulsa cuando somos pobres, cuando reconocemos nuestras limitaciones y dejamos espacio para que Dios actúe”, expresó.
Asimismo, explicó que la vocación nace de un encuentro auténtico con el Resucitado y se fortalece mediante la oración y el acompañamiento cercano.
“La vocación nace en un encuentro con Cristo y se sostiene con la oración”, afirmó.
Recuperar el “primer amor”
Uno de los acentos principales de la homilía fue la invitación a volver al entusiasmo original del seguimiento de Jesús.
Citando el libro del Apocalipsis, recordó: “Has hecho muchas cosas buenas, pero tengo una cosa contra ti: has perdido el primer amor”.
El obispo advirtió que las múltiples actividades, reuniones y responsabilidades pastorales pueden hacer olvidar lo esencial: la experiencia personal de Cristo.
“No basta con organizar, comunicar o realizar procesos. Todo parte de un encuentro verdadero con el Resucitado”, señaló.
Una cultura vocacional para los jóvenes
Mons. Pozos también reflexionó sobre los desafíos actuales de las nuevas generaciones, marcadas muchas veces por la falta de sentido y horizontes de trascendencia.
“La cultura vocacional puede ser un antídoto para una sociedad donde muchos jóvenes ya no esperan nada grande”, expresó.
Añadió que cada persona está hecha “para el cielo” y necesita ser acompañada para descubrir el llamado particular que Dios le hace.
El testimonio de los mártires mexicanos
En el contexto de la memoria litúrgica de Cristóbal Magallanes y sus compañeros mártires, recordó el testimonio de quienes entregaron su vida durante la persecución religiosa en México.
Destacó que los mártires perseveraron porque habían encontrado verdaderamente a Cristo y permanecieron fieles hasta el final.
“La Iglesia es de Jesús”
Finalmente, Mons. Pozos invitó a regresar del encuentro pastoral renovados en la esperanza y comprometidos con procesos auténticos de acompañamiento vocacional.
“No hagamos reclutamiento. Acompañemos a cada persona para que descubra su vocación, porque amar es llamar y llamar es servir”, concluyó.
El obispo recordó que toda vocación auténtica nace del amor de Dios y del servicio a los demás.
