Redacción CEPCOM

Cuautitlán Izcalli, Estado de México, 6 de enero de 2026. Con la presentación de los Vicarios Episcopales de Pastoral de las diócesis del país, así como de los secretarios ejecutivos de las Comisiones y Dimensiones nacionales, este martes inició el Primer Encuentro Nacional de Pastoral, que se realiza del 6 al 8 de enero en Casa Lago, sede de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

Sinodalidad, camino imprescindible

La jornada inaugural comenzó con la llegada y acogida de los participantes, seguida de la presentación del objetivo general del encuentro: compartir experiencias de la sinodalidad y avanzar en su implementación en la vida pastoral de la Iglesia en México.

En su mensaje de apertura, Héctor Mario Pérez Villarreal, secretario general de la CEM, invitó a vivir estos días como un tiempo de escucha profunda y discernimiento comunitario.

“No se trata de preguntarnos qué quiero hacer yo o qué quiero que hagan los demás, sino qué es lo que Dios quiere”, expresó, alentando a abrir el corazón al Espíritu Santo para responder fielmente a los desafíos actuales.

El obispo subrayó también el carácter misionero de la Iglesia: “Si no somos misioneros, no estamos siendo fieles a nuestra vocación bautismal. La Iglesia es misionera o no es Iglesia”, afirmó, recordando que el anuncio del Evangelio es una responsabilidad de todo cristiano. Asimismo, destacó la sinodalidad como un camino imprescindible para la misión, insistiendo en la necesidad de aprender a escucharse mutuamente: “Mientras no nos escuchemos, no podremos cumplir esta misión”.

Conversación en el Espíritu

El programa continuó con un espacio de conversación en el Espíritu, desarrollado por equipos, que incluyó oración ante el Santísimo Sacramento y diálogo comunitario a partir del mensaje de los obispos al Pueblo de Dios, emanado de la más reciente Asamblea Plenaria.

El ejercicio concluyó con un plenario que respondió a la pregunta: ¿Qué luces surgen en mí que puedan enriquecer la misión de la Iglesia? Entre los aportes compartidos destacaron: caminar juntos hacia Cristo, vivir una comunión permanente, dejar que el Espíritu Santo guíe las decisiones y procesos, escuchar con misericordia y cercanía al pueblo que sufre, así como superar miedos y seguridades para asumir el diálogo, la creatividad y el cambio de actitudes.

Celebración eucarística

La jornada culminó con la celebración eucarística presidida por Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal, acompañado por otros obispos, sacerdotes concelebrantes y laicos participantes.

En la homilía, Monseñor Héctor, subrayó que la compasión de Jesús, tal como aparece en el Evangelio, no es un sentimiento pasajero ni un análisis distante de la realidad social, sino una experiencia profunda que nace de dejarse afectar por el dolor del pueblo. Al ver a la multitud como ovejas sin pastor, explicó, Jesús se conmueve en lo más hondo y asume el sufrimiento ajeno como propio, comprometiéndose no por obligación, sino porque la realidad lo interpela. Este compromiso —señaló— se expresa de manera contundente cuando Jesús dice a sus discípulos: “Denles ustedes de comer”.