Redacción CEPCOM

Guadalajara, Jal., 31 de enero de 2026.— El segundo día del Segundo Encuentro Nacional de Diálogo por la Paz inició con la ponencia del padre Elías López, jesuita, psicólogo y especialista en reconciliación y paz sostenible, quien propuso la sinodalidad como un camino concreto para la construcción de la paz, centrado no solo en cambios estructurales, sino en una profunda conversión personal, comunitaria e institucional.

Durante su reflexión, el sacerdote subrayó que la paz no puede reducirse a la ausencia de conflicto ni a ajustes organizativos, sino que exige sanar las relaciones, transformar las prácticas cotidianas y asumir un modo distinto de ser Iglesia y sociedad. En este sentido, afirmó que la sinodalidad aporta un método y un estilo de vida que permiten caminar juntos desde la escucha, el discernimiento y la corresponsabilidad.

La conversión como primer paso hacia la paz

El padre López explicó que uno de los principales frutos del camino sinodal es la conversión, entendida como un cambio profundo en la manera de relacionarse, de tomar decisiones y de ejercer el liderazgo. Recordó una enseñanza de los primeros siglos del cristianismo: “Nunca se debe tomar una decisión que afecte a alguien sin haberlo consultado antes”, principio que sigue siendo clave para evitar la imposición y reconocer la dignidad de cada persona como sujeto activo del bien común.

En este horizonte, destacó que la sinodalidad reconoce a cada persona como interlocutor válido, evitando que las decisiones se impongan desde el poder y favoreciendo procesos de comunión, diálogo y discernimiento compartido.

Reconciliación, más que ausencia de conflicto

El ponente insistió en que hablar de paz implica necesariamente hablar de reconciliación. Esta no es un concepto teórico, señaló, sino una propuesta concreta de liderazgo y acción pastoral, inspirada en la vocación cristiana de ser “embajadores de la reconciliación”. Desde esta perspectiva, el Espíritu Santo actúa no desde la imposición, sino desde el desarme interior y exterior, condición indispensable para una paz verdadera.

Asimismo, subrayó que no puede haber paz sin perdón, pero tampoco perdón sin verdad, responsabilidad y compromiso. La tradición cristiana, afirmó, ofrece una ruta clara para la transformación social: verdad, conversión, responsabilidad, reparación y compromiso, elementos que deben vivirse de manera articulada.

Un llamado a caminar juntos

Finalmente, el padre Elías López invitó a los participantes a no dejar pasar este momento histórico y a asumir la responsabilidad de construir procesos reales de reconciliación y paz. Señaló que el encuentro es solo un paso más dentro de un camino que exige formación, método y perseverancia, así como la capacidad de trabajar juntos, integrar saberes y sostener procesos en el tiempo.

El Segundo Encuentro Nacional de Diálogo por la Paz continúa como un espacio de reflexión, escucha y compromiso colectivo, en el que Iglesia y sociedad buscan respuestas compartidas frente a la violencia, la polarización y la fractura del tejido social.